LOS TEXTOS FOLCLÓRICOS EN LA EDUCACIÓN PRIMARIA
Los textos folclóricos es un tipo de texto que no presenta autor,
ya que, se han ido transmitiendo durante el paso de los años de boca en boca,
hasta día de hoy.
Es por ello, que sobre una misma historia podemos encontrar
diversas versiones, debido al medio de transmisión de estos cuentos que ha
medida que pasaban los años se contaban de una forma u otra. Este tipo de
textos presentan una serie de características comunes como son; el anonimato,
la variedad de versiones de cuentos, literatura colectiva y por último, es un
tipo de literatura que refleja la sociedad de esa época.
Dentro de los textos folclóricos podemos diferencias tres grandes
géneros de literatura folclórica; poesía tradicional, teatro folclórico y prosa
folclórica.
Son textos que debemos fomentar en el aula como medio de
aprendizaje como otro género literario, pero también como un medio de
reflexión. Dejando al niño que sea el quien reflexione sobre lo leído, es
decir, que sea él quien llegue a sus propias conclusiones.
EL
SECRETO DE LAS 12 PRINCESAS
Un rey tenía 12 hijas bellísimas que nunca habían
salido de palacio. Por la noche dormían en el mismo cuarto, y su padre cerraba
la puerta con llave y cerrojo. Pero una mañana el rey vio que los zapatos de
las princesas estaban agujereados y los mismo ocurrió los días siguientes…
Completamente intrigado, el rey se propuso aclarar
aquel misterio y ordenó pregonar un mensaje solicitando voluntarios para
descubrir el secreto de los zapatos agujereados. Aquel que lo lograse se
casaría con una de sus hijas, pero todo el que fracasara sería castigado con la
muerte.
Un príncipe se presento como voluntario. Durante toda
la noche vigilo la puerta del cuarto de las princesas y ninguna salió de
allí. Pero al día siguiente los zapatos de las jóvenes estaban
agujereadas, sin que el príncipe pudiese dar ninguna explicación. Su fracaso le
costo la vida.
Muchos otros candidatos sufrieron el mismo destino
que aquel principie. Y así estaban ñas cosas cuando un joven soldado quiso
probar suerte y se dirigió a palacio. Por el camino ayudo a una anciana dándole
todo lo que tenía de comer, y ella para recompensar su buena acción, le dijo:
- Si quieres triunfar en tu misión no bebas lo
que te ofrezcan y acepta esta capa que te voy a regalar, pues cuando te la
pongas te hará invisible.
El soldado acepto aquel regalo muy agradecido. Nada
más llegar a la capital, el soldado se presentó en palacio. Y esa misma noche
ya estaba montando guardia ante el dormitorio de las princesas. Una de ellas,
la mayor de todas apareció de pronto y le ofreció un vaso de vino, en
señal de amistad. El joven recordó el consejo de la anciana e hizo como que lo
bebía. Luego como imaginó lo que el vino llevaba, se tumbó y comenzó a roncar
como si estuviese profundamente dormido. Al oír los ronquidos las princesas se
echaron a reír.
- El somnífero ya ha empezado a hacer efecto -
dijo la mayor
A continuación, sacaron de sus armarios doce vestidos
de noche y doce pares de zapatos nuevos, y comenzaron a vestirse como para ir
de fiesta. Cuando estuvieron lista comprobaron que el joven seguía durmiendo a
pierna suelta, y entonces…
La hermana mayor separó un ladrillo de la pared y
accionó una palanca que hizo que el suelo se abriera al lado de su cama. Luego
descendieron todas por la escalera que habría en la abertura. Y detrás de ellas
iba el soldado, el cual, tras ponerse la capa que lo hacia invisible, había
entrado en el cuarto de las princesas justo a tiempo de verlas desaparecer por
la trampilla.
Después de la escalera recorrieron un pasadizo hasta
llegar a un jardín cuyos árboles tenían hojas de plata. Allí el soldado pisó
una rama y el chasquido asustó a la hermana menor, que iba la última. Pero cómo
al darse la vuelta no vio a nadie, pensó que el ruido lo había hecho un pequeño
animal.
Por fin llegaron a un rio donde había doce barcas
esperándolas y en cada una de ellas un apuesto caballero. Cada princesa subió a
una barca, y el soldado se coló en la de la más joven.
- ¡Qué raro! - comento el caballero que
la conducía - ¡Esta barca pesa más que otras noches!
- ¡Pues yo no he engordado! – dijo la princesa
muy ofendida.
Al otro lado del río había un gran palacio iluminado
dl que salía una música muy alegre. Las doce princesas y sus acompañantes
entraron en él y se pusieron inmediatamente a bailar. Bailaron durante horas,
hasta que sus zapatos estuvieron agujereados. Luego los caballeros las llevaron
de nuevo en las barcas a la otra orilla del río y se despidieron hasta la
próxima noche.
A la mañana siguiente, el rey ordenó al soldado que
fuese a su presencia. A su lado estaba el verdugo con el hacha
preparada.
- Y bien – dijo el monarca -, estos son los
zapatos que mis hijas han destrozado la pasada noche. ¿Puedes
explicar cómo lo han hecho?
Un silencio absoluto se hizo en la sala del trono y
el verdugo comenzaba ya a preparar su enorme hacha, cuando el soldado
respondió:
- Puedo explicarlo, majestad. Las princesas han
bailado toda la noche en compañía de doce caballeros en
un palacio que hay bajo vuestro reino.
Al oír esto, el rey mandó venir a sus hijas y les
pregunto la verdad. Ellas, al verse descubiertas, decidieron contar su secreto:
aquellos caballeros eran doce príncipes encantados que no podían vivir sobre la
tierra. Como amaban el baile tanto como ellas, habían llegado a un acuerdo para
bailar todas las noches en su palacio.
- Te pedimos perdón padre –
dijeron las princesas al acabar su relato -, y te rogamos tu permiso para
seguir viendo a nuestros príncipes.
- Ya veremos – dijo el rey -. De momento este
reino necesita un heredero, así que una de vosotras se casará con el joven que
ha descubierto vuestro secreto. ¿A cuál eliges, soldado?
- Elijo a la mayor de todas – dijo sin dudar.
Ese mismo día se celebró la boda con gran ceremonia,
y las princesas no fueron a bailar esa noche con sus caballeros encantados,
sino que bailaron en su propio palacio. En cuanto, al soldado, tuvo que
prometer a su esposa que aprendería a bailar y que cuando fueran reyes
celebrarían en palacio grandes bailes que durasen hasta el amanecer.
Curso: Este cuento va dirigido a los alumnos de
cuarto y quinto de primaria, ya que, trata temas como la obediencia y la
sinceridad. Por ello, considero que es conveniente tratarlo a estas edades, ya
que, se encuentran en un punto donde empiezan a desobedecer a los padres como
medio de rebeldía y ganas de descubrir mundo por su cuenta si que nadie les
limite o les digo que tiene que hacer. Lo mismo pasa con la sinceridad, están
en un punto en el que comienzan a ocultar cosas a los mayores, por miedo, a lo
que piensen o les castiguen. Otro punto con el que también podemos trabajar es
el castigo y la recompensa a la hora de realizar bien o mal una acción.
Contextos: Desde mi punto de vista al tratarse
de una historia, la cual, se relata en un palacio considero que lo mejor seria
contarla en el aula. Donde colocaría a los alumnos en circulo, para que se cree
un clima más cálido y de cercanía, entre los alumnos con el profesorado y al
igual que los alumnos entre sí. Con la finalidad de crear un espacio donde se
sientan más libres para comentar sus opiniones y que piensan al respecto de lo
que cuenta la historia, rompiendo así los esquemas de una clase tradicional, donde
el profesor cuenta un cuento y los alumnos escuchan, ya que, la finalidad de
esta actividad es que sean participes.
Modificaciones: En cuanto, a las modificaciones
de las obras, realizaría algún cambio, con relación a la recompensa y el
castigo que impone el rey si conseguían averiguar el secreto de los zapatos
agujereados de las 12 princesas, ya que, considero que no es lo más apropiado
relacionar el castigo con la muerte al no conseguir la misión encomendada. Al
igual que la recompensa, de conseguir un matrimonio forzado con una de las
princesas. En ambos casos lo modificaría relacionándolo con algún privilegio
que tuvieran en la corte o quitándole sus poderes si no cumplían su misión.
Cuentoforum:
- ¿Te arriesgarías a
saber el secreto de las princesas sabiendo que si no cumples la misión
encomendada tendrías que asumir tu castigo?
- ¿Qué harías tú para
descubrir el secreto de las 12 princesas?
- ¿Ayudarías a la
anciana que se encontró el caballero de camino al palacio?
- ¿Cómo crees que es
el mundo encantado donde van a bailar las princesas?
- ¿Al descubrir el
secreto de las princesas se lo ocultarías al rey o le contarías todo lo
que viste aquella noche?
PULGARCITA
Hubo una vez una dama que, a pesar
de sus años de matrimonio, no había podido tener hijos. Un día oyó hablar de
una hechicera que vivía en el bosque y pensó que a lo mejor ella podía
ayudarla. Así que fue a verla y le dijo:
–
Mi mayor deseo es tener un hijo. ¿Podrías tu con tu poder, enseñarme a
conseguirlo?
La hechicera le contestó:
– Es muy fácil: toma este grano de
cebada, plántalo en una maceta y espera a que crezca. Si lo haces así tendrás
el hijo que deseas.
La dama pagó lo servicios de la
hechicera se fue a casa, donde lo primero que hizo fue plantar en un tiesto el
grano de cebada. Pasó el otoño, pasó la primavera, y al fin el grano de cebada
floreció.
Pero no era una espiga de
cebada…era una extraña planta con un bonito capullo en el centro, parecido a
una rosa. Y cuando el capullo se abrió, allí, muy recogidita, había una
preciosa niña, tan pequeña que apenas alcanzaba el tamaño del dedo pulgar.
– ¡Qué hermosa criatura! – dijo la
dama -. ¡Eres tan linda y tan chiquitita, que te llamaré Pulgarcita!
Enseguida preparó una cuna en una
cáscara de nuez y le bordó con esmero un ajuar de seda y oro. Pero, aunque
Pulgarcita fue cumpliendo años, apenas creció de tamaño.
Cierto día la dama había ido de
compras y la niña esperaba su regreso jugando junto a la maceta, cuando asomó
por la ventana el feo rostro de un sapo, el cual exclamó:
– ¡Qué niña tan bonita! ¡Será una
buena esposa para mi hijo!
Y esa noche, cuando todos dormían,
entró en la casa y, tomando la cáscara de nuez, se llevó a la niña. Cuando
Pulgarcita despertó se encontró en medio del río, sobre una hoja donde la había
colocado el sapo mientras iba a buscar a su hijo.
La pobre niña se echó a llorar de
miedo. Entonces oyó el zumbido de un abejorro que, acercándose a ella, exclamó:
– ¡Esta preciosa niña para mí!
Muy contento, el insecto la cogió
entre sus patas y la llevó a su casa. Sin embargo, al ver aquello, los padres
del abejorro se enfadaron y le dijeron:
– ¡No pretenderás casarte con
ella! ¡No es de nuestra de clase y no consentiremos que sea de la familia!
Total, que al abejorro no le quedó
más remedio que llevar a la niña al bosque y abandonarla. Para colmo, comenzó a
llover, así que la pobre Pulgarcita, protegiéndose con los pétalos de una flor,
se puso a buscar un lugar donde cobijarse. Al fin vino una casa, llamó a la
puerta y le abrió un ratón que le invito a pasar. El señor Ratón resultó ser
muy cariñoso, y la niña se encontró tan a gusto en aquella casa, que se quedo a
vivir allí. Casi todas las tardes, Pulgarcita y el señor Ratón recibían la
visita de don Topo, que era el vecino de ellos, y había excavado un túnel que
comunicaba las dos casas. Cuando hacía mal tiempo para salir fuera, Pulgarcita
iba a pasear por ese túnel, y así fue cómo, en cierta ocasión, vio en un rincón
una cosa negra, muy quieta. Se acercó y comprobó que era una golondrina, que se
había refugiado allí. Como estaba muy enferma, la niña la cuidó durante mucho
tiempo. Un día la golondrina dijo:
– A cambio de tus cuidados, voy a
enseñarte un secreto: si silbas de esta manera acudiré a tu llamada, esté donde
esté. No dudes en llamarme si te encuentras en apuros.
Al llegar la primavera la
golondrina se despidió y se alzó al vuelo perdiéndose en el horizonte. Días
después, el señor Ratón le dijo a la niña:
– Escucha, Pulgarcita, don Topo me
ha dicho que desea casarse contigo.
– ¿Don Topo? ¡Es muy buena
persona, pero yo no estos enamorada de él! – dijo ella.
Pero el señor ratón insistió,
diciendo que don Topo era, muy rico y que nunca iba a faltarle de nada.
Pulgarcita lloró mucho, pensando que nunca iba a ser feliz casándose con don
Topo. Entonces se acordó de la golondrina.
– ¿Será verdad que puede ayudarme?
Me dijo que si la necesitaba no tenía nada mas que silbar…
Y Pulgarcita silbó durante mucho
tiempo, pero la golondrina no apareció.
– ¡Me ha engañado! – pensaba la
niña - ¡Y ella era la única que podía ayudarme!
El día de la boda se acercaba. Y
el señor Ratón no hacía más que comprarle vestidos, mientras no paraba de
repetirle que don Topo era el mejor partido que podía encontrar.
– ¿Es que no estas contenta? – le
preguntaba.
Y ella, que no quería disgustar a
su buen protector, le decía que estaba algo triste porque hacía mucho que veía
a su mamá.
El día antes de la boda,
Pulgarcita se asomó a la ventana. ¡Cual no sería de sorpresa cuando vio venir a
la golondrina!
– ¿Me necesitas? Estaba muy lejos
y he venido lo más deprisa posible.
La niña le conto lo que ocurría,
sin dejar de llorar. Entonces la golondrina le dijo:
– Yo te sacaré de aquí. Súbete
encima de mí y agárrate bien a mi cuello.
– ¡Haré lo que tú me digas! – dijo
Pulgarcita.
Y un momento después, la
golondrina alzaba el vuelo llevándola sobre su cabeza. Volaron durante toda la
noche, y la niña se quedó dormida. Cuando despertó seguían volando, pero esta
vez la tierra que se veía era muy distinta. Había un campo repleto de flores. Y
dentro de cada flor estaba un pequeño ser del mismo tamaño de Pulgarcita.
– ¡Aquí serás feliz! – dijo la
golondrina.
En es momento un joven saltó de
una flor y acercándose a la niña, dijo:
– ¡Bienvenida a mi reino! ¿Querrás
ser mi esposa?
– ¡Qué guapo es! ¿Crees que debo casarme con él? –
preguntó Pulgarcita a la golondrina.
– ¡Para esto te he traído hasta
aquí! – dijo el ave-. ¡Ellos son como tú y te estaban esperando!
Pulgarcita dio un beso a la
golondrina y ésta alzó el vuelo hasta perderse de vista. Poco después los dos
jóvenes se casaron y Pulgarcita encontró la felicidad que merecía después de
tantas desdichas.
Curso: El cuento de Pulgarcita lo llevaría al
aula con niños de tercero y cuarto de primaria, ya que, trata temas como la
aceptación de uno mismo y que no debe preocuparnos encontrarnos con gente que
sea distinta a nosotros, porque siempre habrá alguien que se parecerá a ti o
con la que tengáis cosas en común. En estas edades nos encontramos en un
periodo donde empiezan a relacionarse con el resto de los niños, empiezan a
conocerse entre ellos y crear sus propios grupitos de amigos, por eso debemos
enfocar esto un poco a la aceptación de un mismo y dar la oportunidad de
conocer a la gente.
Contextos: Para realizar esta actividad,
organizaría el aula de una forma especial dando importancia a los grupos
cooperativos además los organizaría de una forma estratégica separando a los
grupitos de amigos ya formados y así poder juntarlos con otros compañeros para
que se fueran conociendo todos, no solo fuera del aula, sino también dentro de
ella.
Modificaciones: En relación, a este cuento los
únicos cambios que realizaría serian todos aquellos que estuvieran relacionados
con la idea de casarse por obligación, modificándolos con un tema relacionado
mejor con la amistad, ya creo que sería mas adecuado para ellos y que lo
entenderían mejor, ya que, se encuentran en un punto donde están forjando
nuevas amistades.
Cuentoforum:
- ¿Qué harías si te
despertaras en un lugar que no conoces lejos de tu familia?
- ¿Piensas que los
padres del abejorro hacen bien en rechazar a pulgarcita y abandonarla en
el bosque?
- ¿Ayudarías a la
golondrina para que se curase de su enfermedad?
- ¿Cómo te imaginas
tu reino perfecto? ¿Quién formaría parte de él?
EL SAPITO
Vivía en el fondo de un pozo una
familia de sapos, de los cuales el más pequeño se pasaba las horas suspirando
por conocer el mundo que había arriba.
– Mira que eres tonto – le decía
su mamá -. El mundo de arriba no es bueno para lo sapos; aquí vivimos bien y
tenemos lo que necesitamos.
Al pozo acudía a sacar agua mucha
gente. Y cuando los sapos veían bajar el cubo, corrían a esconderse. Pero un
día, el sapito hizo todo lo contrario y se metió de cabeza en el cubo para aí
salir a la superficie.
– ¡Qué bicho más feo! – exclamó un
mozo al ver al sapito. Luego intentó aplastarlo con el pie, pero el sapito fue
más rápido y se escapó.
– ¡Uf! ¡Casi me aplasta! ¿Por qué
habrá querido pisarme? ¡Yo a él no le he hecho nada malo! – se decía el sapito
todo asombrado y temblando todavía del susto.
Pero pronto se le olvidó lo
sucedido, pues encontró un sitio precioso lleno de agua y vegetación.
– ¡Este si que es un lugar bonito,
y no el pozo siempre tan oscuro! – exclamó.
Ya iba a tumbarse a descansar un
rato, cuando vio una bandada de mariposas que revoloteaban haciendo que sus
preciosos colores brillaran al sol.
– ¡Es fantástico, parecen flores
volando! ¡Quién pudiera ser como ellas! – grito el sapito. Y luego pensó-: Si
nada más salir del pozo ya he visto cosas tan hermosas, ¿qué maravillas me
aguardan conforme vaya avanzando?
Y decidió, saltito a saltito
seguir caminando. Llego a una huerta. Y estaba admirando unas matas de tomates,
cuyo color rojo lo tenía fascinado, cuando oyó una voz que decía:
– Tú eres nuevo aquí ¿no?
Miró el sapito en todas las
direcciones y vio por fin, en lo alto de una col, a una pequeña oruga.
– ¿Que haces ahí? – le preguntó
– Está es mi casa. ¡El mejor lugar
del mundo! – dijo la oruga.
Pero en ese momento apareció una
gallina que lanzó un tremendo picotazo y la tiró al suelo. La oruga se enroscó
formando una bola y eso despistó a la gallina, que se quedó dudando sí aquella
cosa sería comestible. Y ya iba a lanzar otro picotazo, cuando el sapito se
puso a gritar:
– ¡Alto ahí! ¡Para un amigo que
acabo de hacer, no se te ocurra comértelo!
– ¡Cáscaras, que bicho más feo! – chilló la gallina.
Y como el aspecto del sapito le daba algo de asco, se alejó de allí, sin
acordarse ya de la oruga.
– ¡De buena te has librado, amiga oruga! – dijo el
sapito -. ¡si no llega a ser por mi estarías ahora en la barriga de ese
monstruo!
– ¿Pero qué dices? – protestó la
oruga-. ¿Acaso no te has dado cuenta de que me he librado gracias a mi
habilidad y mi inteligencia?
Y dicho esto, la oruga, muy
orgullosa de sí misma, dejó plantado al sapito, con la excusa de que tenía que
volver a su casa, donde tan requetebién se estaba.
El sapito se quedó muy triste al
comprobar la injusticia de los seres que le rodeaban, pero encogiéndose de
hombres decidió olvidarlo todo y seguir adelante ¡El mundo seguía siendo bello!
Poco después, tumbado junto a una seta, vio a un par de cigüeñas que volaban, y
exclamó:
– Cómo me gustaría volar así! ¡Tal
vez si me hiciera su amigo podrían enseñarme!
Luego las fue siguiendo con la
vida para averiguar dónde tenían el nido. De pronto dos sombras gigantescas le
quitaron el solo de la tarde. Pertenecían a dos hombres, los cuales se
detuvieron justo donde estaba el sapito.
Muy asustado el animalito dio unos
saltos y se intentó ocultar bajo una mata. Pero desgraciadamente pronto se vio
rodeado por dos pares de enormes zapatos.
– ¡Mira qué sapo más raro! – dijo
uno de los hombres -. ¡Voy a cogerlo y a meterlo en alcohol, para mi colección
de animales!
– ¡Deja en paz al pobre bicho! – dijo el otro -. ¿No
te has parado a pensar que quizá siento lo mismo que nosotros?
– ¿Qué los animales sienten? –
dijo el primer hombre -. Me parece que eres un sentimental. Pero, ya que te
empeñas dejaré en paz a éste.
Los hombres siguieron, pues, su
camino y el sapito se libró de morir en alcohol.
– ¡Ahora si que he corrido un gran
peligro! – pensó -. ¡Si supiera volar como las cigüeñas estaría más seguro!
¡Ahora mismo voy a intentar hacerme su amigo!
Y sin dudarlo más se dirigió hacia
la torre donde las cigüeñas tenían su nido. En lo alto de la torre, los
cigoñinos acababan de despertarse con hambre y no paraban de pedir el desayuno.
– Calma, calma, ahora ire a ver
que puedo traeros – decía mamá cigüeña-. Vaya me parece que por ahí veo a un
sapo de lo más apetitoso…
El sapito ignoraba que los de su
especie son un manjar para las cigüeñas, y no paraba de saludar para llamar su
atención. Cuando vio llegar a mamá cigüeña, pensó:
– ¡Qué ilusión! ¡Por fin voy a ser
su amigo! Y dio un salto de alegría tan repentino, que le salvo de la muerte,
pues el afilado pico, ¡rassss!, sólo le rozó.
El sapito había vuelto a escapar
con vida, pero estaba asustado y desengañado. Entonces se hizo de noche y
surgió en el cielo una espléndida luna llena. Al verla pensó:
– Este mundo está lleno de
peligros, pero también hay cosas maravillosas. Creo que merece la pena haber
salido del pozo para descubrirlas.
Y así, muy contento se dispuso a
esperar las sorpresas que le traería el nuevo día.
Curso: El sapito es un cuento que lo emplearía
con niños de tercero y cuarto de primaria. En este caso, trabajaría valores
como el respeto la solidaridad y la amabilidad. Además, podríamos tratar temas
relacionados con el cuidado del medio ambiente y el correcto trato que debemos
tener con los animales que podemos encontrarnos en la naturaleza.
Contextos: Este cuento, lo trabajaría fuera del
aula en un entorno donde predomine la naturaleza, como bien puede ser en el
patio, ya que, la historia se narra en el exterior, exactamente en lugares
repletos de agua y vegetación. Por lo tanto, de esta forma hacemos sentir al
alumno algo participe de la historia e incluir podemos provocar en ellos que
son parte de ella
Modificaciones: Este cuento considero que esta
muy bien redactado y adaptado para los niños en las edades que comprenden los
cursos de tercero y cuarto de primaria. En todo caso haría alguna modificación
en el vocabulario y algunas expresiones para que estuviera adaptados a sus
edades y conocimientos.
Cuentoforum:
- ¿Defenderías tú a
la oruga de la gallina?
- ¿Cómo te sientes
cuando alguien dice algo malo de tí?
- Si te encuentras un
sapo u otro animal extraño en el campo, ¿Cómo reaccionarias?
- Si fueras el sapo,
¿Volverías a casa o continuarías descubriendo cosas






Hola Eva, perdona que te escriba mi comentario tan tarde.
ResponderEliminarEn general me ha gustado mucho tu presentación de la entrada, los apartados que tratas están claramente diferenciados y se puede leer todo perfectamente. He notado alguna falta de ortografía en el primer cuento en el apartado de cursos, la frase es ''descubrir mundo por su cuenta si que nadie les limite o les digo'' me parece que seria ''descubrir mundo por su cuenta sin que nadie les limite o les diga''
Por otro lado lo demás creo que esta genial, has apoyado tus conclusiones e ideas con su etapa evolutiva, has dado una pequeña introducción al folclore para presentar el trabajo y las preguntas que realizas en el cuentoforum me parecen adecuadas. Me ha faltado quizás un ejemplo de adaptación, si bien es verdad que dices que adaptarías alguna cosa como expresiones o palabras, podrías poner algún ejemplo para reflejar exactamente el tipo de cambio que buscas.
De nuevo, salvo esas cositas, lo demás muy bien, gran trabajo.
Lee mi comentario, Rodrigo.
EliminarTe digo lo mismo que a Moisés, Eva: no has referenciado las fuentes de las que has extraído los textos pero, si las imágenes son del libro del que las has sacado, ya te digo que no son las versiones originales de los hermanos Grimm sino textos adaptados.
ResponderEliminarNo seleccionamos los cuentos en función de los valores que transmiten porque eso es darle un uso paraliterario a la literatura. Recuerda, además, que no buscamos la identificación de los receptores con los héroes o heroínas como hacíamos con los personajes de la literatura de autor. Tu explicación de la adecuación a la edad no es válida.
Recuerda que hay que adaptar lo menos posible y que estos relatos reflejan nuestro pasado (que no debemos olvidar para no volver a caer en ello). No hay que modificar todo lo que sea contrario al feminismo porque así los niños pueden opinar y reflexionar sobre cómo van cambiando las cosas o si han cambiado completamente en la actualidad. Retira SOLO aquello que sea morboso o humillante. Y la muerte no es morbosa. Lo es recrearse en la forma de morir.
No entiendo muy bien la contextualización del segundo cuento. Deja claro que tú vas a contar el cuento en voz alta (y eso siempre hay que hacerlo poniendo a los niños en corro en las sillas o en el suelo) y que luego vas ha hacer el cuento-fórum que es también oral. ¿Qué tienen que ver los grupos cooperativos?
Las preguntas de los tres cuento-fórum son escasas y pobres. Deberían enfocarse, como dice la guía a que los niños reflexiones sobre el simbolismo subyacente, pero tú te has centrado solo en las OPINIONES de los niños.
Debes revisarlas y ampliarlas con cuatro tipos de preguntas:
- Las que ponen a los niños en las diferentes situaciones por las que pasan los personajes (¿qué haríais si...? ¿qué pasaría si vosotros...?)
- Las que juzgan sus acciones (¿qué os parece lo que hizo X en este momento?...¿y en este otro?). OJO: no se pregunta en general sino en los momentos clave del relato.
- Las que se enfocan a descubrir el significado simbólico del texto ( ¿hay hadas madrinas en vuestra vida? ¿qué hacen las hadas madrinas? ¿hay alguien en vuestra vida que haga eso mismo aunque no tenga poderes?...)
- Qué cosas podemos aprender o extraer de esta historia para nuestra vida real (recuerda que no es necesario que la respuesta sea la misma que darías tú desde tu mentalidad adulta ni incidir en una única enseñanza o moraleja). Esta pregunta siempre es la última, una vez que hemos trabajado todo lo demás.
Y no olvides las conclusiones y las referencias.